martes, 14 de noviembre de 2017

Aplicación de principios de la Mecánica Cuántica a la Gerencia de Proyectos. ¿Podría ser real o simplemente una afirmación científica popular, no basada en hechos?

Si buscamos efectividad, aceptemos que existen múltiples soluciones y que estas pueden ser afectadas por el observador, luego, permitamos que el personal haga el trabajo sin verse afectado por las pautas de los líderes.



Pregunta clave: ¿Pueden los principios de la mecánica cuántica, como la superposición, extenderse al ámbito macroscópico de las relaciones humanas?

Esta podría ser una pregunta verdaderamente fascinante, situada en la intersección de la física y la psicología. La respuesta corta es: no literalmente, pero su extensión analógica es sorprendentemente rica y merece ser tomada en serio.

Comprendiendo lo impredecible.

Dónde funciona bien la analogía:

La superposición cuántica describe un sistema que existe en múltiples estados posibles simultáneamente hasta que una observación lo "colapsa" en uno solo. Las relaciones humanas, como las necesarias en la gestión de proyectos, tienen una estructura similar. Antes de una conversación difícil, una relación existe genuinamente en múltiples estados posibles: podría acercarse, distanciarse, volverse conflictiva o transformarse. El acto de mantener la conversación (la "observación") colapsa esas posibilidades en una realidad específica. Esto no es solo una metáfora; la indeterminación es real, incluso si su mecanismo es social en lugar de cuántico.

El entrelazamiento es otro concepto interesante. Dos personas en una relación profunda desarrollan estados emocionales y conductuales correlacionados, no a través de una conexión mística, sino a través de una historia compartida, hábitos reflejados y aprendizaje mutuo. Cambia a uno y realmente habrás cambiado al otro, incluso a distancia.

Donde la analogía falla:

Los efectos cuánticos operan a escalas donde el ruido térmico no los elimina, por lo que desaparecen a escalas macroscópicas. Las relaciones humanas son sistemas termodinámicamente calientes. La decoherencia destruiría cualquier efecto cuántico literal casi instantáneamente. Por lo tanto, cuando se afirma que las relaciones están literalmente gobernadas por la mecánica cuántica (una afirmación sorprendentemente común en la ciencia popular), se comete un error físico.

También existe un problema más sutil: la indeterminación cuántica es fundamental; no es mera ignorancia, es el estado real de la realidad. La incertidumbre relacional humana es principalmente cognitiva: no sabemos qué sucederá porque la información está oculta, no porque el futuro aún no esté completamente formado.

Quizás la verdadera idea no resida en que la mecánica cuántica se aplique a las relaciones, sino en que puede revelar algo más amplio: que la observación es participativa, que los sistemas pueden ser genuinamente indeterminados y que el acto de medir cambia lo que se mide. Estas ideas, al desarrollarse en sus propios términos en contextos sociales y psicológicos, son poderosas.

Así pues, la postura más defendible es probablemente la siguiente: la mecánica cuántica no rige las relaciones humanas, pero constituye un avance conceptual que nos permite relajarnos del determinismo clásico, y esa relajación tiene ecos realmente útiles en nuestra comprensión de los sistemas humanos complejos, dependientes del observador e indeterminados.

Agregado a lo anterior:

El principio de complementariedad establece que los objetos cuánticos, como los fotones o los electrones, poseen propiedades mutuamente excluyentes (onda y partícula) que no pueden observarse simultáneamente. Medir una oscurece la otra. Ambas descripciones son necesarias, pero incompatibles.

Aplicado a las relaciones, este principio sugiere algo realmente profundo: que las personas, y las conexiones entre ellas, pueden contener verdades incompatibles que son tanto reales como necesarias.

Algunas dimensiones donde esto se manifiesta:

Intimidad vs. Autonomía. Cuanto más se mide o define una relación por la cercanía y la integración, más se suprime la individualidad de cada persona. Pero si uno se distancia para preservar la independencia, la intimidad se desvanece. Ambas no pueden maximizarse simultáneamente; sin embargo, una relación sana las necesita. Aplicar este concepto al control de proyectos podría ser fascinante y muy revelador.

Conocimiento vs. Desconocido. Cuanto más intentas "conocer" a alguien o algo, categorizarlo, predecirlo, explicarlo, más aplanas el misterio viviente de quién o qué es. Sin embargo, sin cierta comprensión, no hay una conexión real. El acto de observar cambia lo que ves.

En resumen, el acto de observar cambia lo observado, y esto es profundamente cierto en las relaciones. Cuando analizas a una persona o algo con demasiada atención, lo transformas. Cuando exiges que sean completamente consistentes o completamente cognoscibles, aplicas, en consecuencia, una imposición. Las relaciones, como los sistemas cuánticos, pueden ser más ricas de lo que cualquier descripción puede captar.

Sugerencia-Advertencia:

La mecánica cuántica, como teoría física literal, no rige el comportamiento humano. El peligro reside en que buscar la analogía se convierta en una forma de evitar la claridad en lugar de aceptar la complejidad. Pero no se debe descartar que ofrece una perspectiva hermosa: sugiere que, en las relaciones, la contradicción no es un fracaso. Dos verdades opuestas sobre una situación pueden ser reales, necesarias.

Finalmente, si pasamos de lo esencialmente teórico a lo potencialmente práctico, la perspectiva verdaderamente útil de todo lo antes descrito sería:

Observar cambia el sistema

En la mecánica cuántica, la medición no es pasiva; afecta el estado de lo que se mide. En la gestión de proyectos, esto es profundamente cierto y a menudo subestimado.

Cuando se supervisa y gestiona el progreso de un grupo de trabajo en determinado proyecto, no se está simplemente recopilando datos.  Estás:

  • Cambiando sus prioridades.
  • Afectando sus niveles de estrés y motivación.
  • Señalando lo que consideras importante.
  • Potencialmente interrumpiendo los estados de flujo.

Esto sugiere que se debe ser estratégico con lo que se observa y con qué frecuencia. Supervisar excesivamente crea sus propios problemas, no porque los grupos de trabajo lo resientan, sino porque las observaciones realmente alteran el trabajo. Recomendación: Un toque ligero en las tareas estables y una observación más atenta en las de alto riesgo o no bien definidas.

La superposición y colapso del compromiso:

Aquí es donde la analogía se vuelve práctica: antes de comprometer una fecha de entrega con un cliente, el proyecto existe en múltiples estados posibles: diferentes alcances, diferentes plazos, diferentes perfiles de riesgo. El acto de comprometerse reduce esas posibilidades a una realidad específica.

Esto significa retrasar estratégicamente el colapso: mantener las opciones abiertas durante más tiempo cuando la incertidumbre es alta.  No asumir compromisos antes de recopilar suficiente información para lograr la progresión hacia el estado positivo en lugar del negativo.

Es clave reconocer que los compromisos imprecisos, a veces forzados, no ayudan. Un vago "apuntaremos a resolver esto pronto" no es superposición; simplemente es mala comunicación. El paralelismo con la mecánica cuántica sería: precisa las mediciones o compromisos y elige con cuidado cuándo medir.

Entrelazamiento y grupos de trabajo:

Los grupos de trabajo no son personas independientes, sino personas entrelazadas. Que una persona se quede atrás afecta el estado de todos los demás, no solo a través de las dependencias, sino también a través de la moral, la redistribución de la carga de trabajo y el impulso cultural.

Implicaciones prácticas:

  • No trate los problemas como aislados: cuando una persona tenga dificultades, revise todo el sistema.
  • Cree un entrelazamiento positivo: la programación en parejas, las revisiones de código y la propiedad compartida crean correlaciones beneficiosas.
  • Esté atento al entrelazamiento negativo: una persona desmoralizada puede cambiar el estado de todo el grupo de trabajo.

El mayor obstáculo que debe evitarse:

La analogía cuántica puede inducirle a pensar que los sistemas son más misteriosos o incontrolables de lo que realmente son. A diferencia de las partículas cuánticas, los grupos de trabajo pueden comunicar qué está sucediendo. Tienen intenciones, hacen planes y pueden corregir el rumbo. La indeterminación en un proyecto se debe principalmente a la información incompleta y la complejidad de la coordinación, no a la imprevisibilidad fundamental.

Así que las conclusiones prácticas podrían ser:

  • La observación es intervención.
  • Los compromisos colapsan las posibilidades.
  • Los miembros del equipo son sistemas correlacionados.
  • “Se debe actuar en consecuencia":

La gestión de proyectos no es física cuántica, pero las analogías arriba descritas nos recuerdan que la observación es intervención, que los compromisos definen realidades, y que los equipos son sistemas interconectados. La sabiduría está en saber cuándo mirar, cuándo decidir, y cómo mantener la cohesión del sistema.